miércoles, 26 de febrero de 2014

La oniromancia en Babilonia


La interpretación de los sueños en Mesopotamia iba acompañada sistemáticamente de un ritual y era patrimonio de lo divino o del sacerdote.

Al hablar de la interpretación de los sueños en Babilonia, nos referimos a la tradición sumerio-acadia, asiria y caldea del arte de la adivinación y de la ciencia de los presagios, tal como se practicó en Mesopotamia.
La oniromancia, es decir, la interpretación de los sueños, ocupó un lugar primordial, evidentemente junto con la astrología, pero también junto a las artes de la aruspicina, es decir, la consulta de las vísceras de los corderos sacrificados -a partir de los cuales el adivino realizaba los oráculos-, la cresmología o la escucha de encantamientos o palabras extáticas, la fisiognomonía o estudio de los rasgos del rostro, la metoposcopia o el análisis de lunares, la oleomancia o adivinación realizada a partir de manchas de aceite, la teratomancia o los presagios relativos a los monstruos de la naturaleza, la belomancia que se practicaba dejando caer varias flechas o bastones al suelo y, finalmente y sobre todo, la cledonomancia, un arte adivinatoria basada en las coincidencias y correspondencias entre algunos acontecimientos fortuitos o naturales que se producían en un momento determinado, o en el momento que el consultante planteaba ciertas preguntas puntuales y relacionadas a las dificultades que se encontraba en la vida. En todas las civilizaciones, a la hora de consultar el oráculo de los dioses en cualquiera de estas formas, se recurría al adivino o bârû, un iniciado en el sentido verdadero de la palabra, que no sólo se mantenía en el más absoluto secreto y en la total confidencialidad, sino también en tanto que se sometía a ritos, usos, principios y reglas muy estrictas que le habían sido impuestos. Entonces, se puede considerar que ser adivino en Mesopotamia era un trabajo que implicaba un compromiso y una ética, sobre la que todos aquellos que hoy presumen de adivinos deberían meditar.

ZIQIQU, EL DIOS-SUEÑO, MENSAJERO DIVINO
Según la tradición y las creencias babilónicas, el sueño es un dios que toma el aspecto de un soplo, el Ziqiqu, que al caer la noche vaga entre el cielo y la tierra. Ziqiqu, el dios-sueño, es un demonio nocturno. Es una creación de la noche. Sin embargo, tal como lo describen los asirios, nos recuerda al doble etéreo y a la imagen del ángel como se representaría posteriormente, empezando por la que se plantearon los cabalistas con la noción de Selem o cuerpo astral. En efecto, el dios-sueño se sitúa bajo la doble influencia de Shamash o Uto, el Sol -que durante la noche continúa su viaje en el mundo oscuro e infernal y, por eso, se le consideraba el "rey de los espectros"-, y del dios Luna Sin o Nanna -que era un dios masculino e hijo de Enlil, una divinidad primordial y superior en el panteón de los numerosos dioses mesopotámicos, asociado al destino de los hombres-, pero también, en cierta forma, a la atmósfera de la Tierra, al Aire en tanto que elemento y, por consiguiente, al soplo en que aparece el Ziqiqu, el dios-sueño.

LA INTERPRETACIÖN DE LOS SUEÑOS EN BABILONIA
Para practicar el arte adivinatoria de la oniromancia e interpretar el mensaje transmitido por el dios-sueño, el adivino babilónico debe recurrir a las fuentes de su imaginación, además de consultar los formularios de presagios relativos a los sueños de que dispone. Sin embargo, en Babilonia, solamente un adivino o sacerdote, llamado sha'ilu, "el interrogador", era capaz de interpretar un sueño. Además, al tener el sueño un carácter mágico, sagrado y demoníaco, se desaconsejaba al soñador entregar su sueño a otra persona que no fuera el adivino. Cuando el soñador se dirige a este último para descubrir y entender la interpretación que le dará de su sueño, el sha'ilu, antes de consultar los formularios de presagios relativos a los sueños y dar libre curso a su inspiración e imaginación para resolver el enigma de un sueño, leerá los textos rituales. De manera que la interpretación de un sueño va acompañada de una ceremonia. Por eso, este acto que lleva a cabo el adivino no es anodino, el soñador mide también su importancia y gravedad.
Estos textos enseñan que, para el soñador, contar o explicar su sueño, también es liberarse y librarse del mismo. Ahí se encuentra la noción de exorcismo inherente a cualquier cultura mesopotámica, donde las prácticas de la adivinación y la medicina siempre tenían  un carácter expiatorio y saludable.

LOS FORMULARIOS DE ONIROMANCIA DE BABILONIA
En Mesopotamia, cuna de la escritura cuneiforme, los hombres utilizaban esta maravillosa y genial invención para organizar la vida social y económica. De tal manera, sus reglas de vida administrativa y sus leyes fueron escritas. Ocurría lo mismo con todo lo que tenía que ver con relatos míticos, el panteón de los innumerables dioses, la adivinación y los presagios. En los archivos reales de Assurbanipal -gran rey asirio del siglo VII antes de nuestra era que conquistó Egipto y destruyó el Imperio de Elam y creó una fabulosa biblioteca en Nínive, capital de su imperio-, al arqueólogo inglés Austen Henry Layard, en 1850, descubrió más de 25.000 tablas.
Actualmente, se conservan en el British Museum de Londres, y aproximadamente cien de ellas constituyen una verdadera "clave para sueños". A continuación algunos breves extractos de este formulario para la interpretación de sueños, reconstruido metódicamente por el asiriólogo americano Leo Oppenheim. Son pasajes relacionados con animales, por supuesto se trata exclusivamente los que aparecen en sueños:
  • "Si un hombre se encuentra con un caballo: tendrá un salvador."
  • "Si un hombre se encuentra con un mono: tendrá hijos."
  • "Si un hombre se encuentra con una rata: comerá hasta hartarse."
  • "Si un hombre se encuentra con un ave: encontrará el objeto perdido."
  • "Si un hombre atrapa un zorro: tendrá un espíritu protector."
  • "Si atrapa a un zorro y luego se le escapa: un espíritu protector le abandonará."
  • "Si atrapa a un gato: realizará sus deseos y tendrá un espíritu protector."
  • "Si atrapa a un macho cabrío: se apoderará de él un espíritu malo."
  • "Si atrapa a un carnero: la justicia le perseguirá."


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