sábado, 29 de marzo de 2014

Sueños, azar y coincidencias


El azar no existe. Solamente existen las coincidencias. ¿Tiene cualquier acontecimiento una razón de ser? ¿Tiene todo sueño un sentido?

Al tratar la oniromancia en la actualidad, evidentemente se tiene que hacer alusión al psicoanálisis y a la interpretación de los sueños como soporte de la exploración del inconsciente. Esta "ciencia" adivinatoria tenía un pasado rico en enseñanzas, búsquedas, investigaciones, conocimientos e interpretaciones múltiples y variadas. Nuestros antepasados se aplicaban con gran seriedad al estudio de sueños y a su interpretación simbólica.
La pregunta es si esta gran tradición tiene todavía un futuro o se perderá la interpretación de los sueños fuera de los nuevos caminos trazados por los psicoanalistas. Todo lleva a creer que en las futuras décadas la oniromancia recuperará sus derechos, evolucionará y se desarrollará.

NO ES COSA DEL AZAR
Se suele decir: "no es cosa del azar". ¿Significa eso que estamos dispuestos a creer o a aceptar que un acontecimiento jamás se produce de manera fortuita, sin causa, que todo lo que sucede, pues tiene un sentido o una razón de ser?
Tomemos un ejemplo que puede afectarte personalmente: supongamos que eres víctima de un accidente inesperado y, aparentemente, totalmente imprevisible, como por desgracia ocurre con frecuencia en la vida cotidiana. Estás caminando tranquilamente por la acera, por ejemplo, simplemente para ir a tu casa, y un mal conductor, perdiendo el control de su vehículo, te atropella. Crees que te encuentras en casa, tal vez después de una dura jornada laboral, y resulta que finalmente estás inmovilizado en una cama de hospital, con múltiples contusiones o, aún peor, una o varias vértebras rotas con todas las consecuencias que esto implica.
Imagínate en esta situación. ¿Crees sinceramente que todavía estarías dispuesto a decir que lo que te ha pasado no es cosa del azar?
En caso afirmativo, y llevando tu razonamiento más lejos, ¿serías capaz de reconocer que, de todas formas y a fin de cuentas, el mal conductor, que es manifiestamente culpable en este accidente- del que tú eres sólo una víctima inocente-, no es en el fondo, y en realidad, ni más ni menos responsable que tú?
Admite que es muy difícil de creer, y todavía más de aceptar cuando uno resulta víctima de una situación así. ¿Podemos poner al mismo nivel a la víctima y al verdugo, sobre todo si son víctima y verdugo sin quererlo? Sin duda alguna, desde un punto de vista social, hay que definir ciertas reglas, si no cualquier exceso y desvío serían inevitables.
Sin embargo, no nos situamos en el punto de vista social, sino humano. Recurrimos a la conciencia, no a la fría razón, que nos dicta órdenes que siempre obedecemos como máquinas. Luego, si este accidente no es un azar, ¿cómo podemos aprehender las causas y motivos de un acontecimiento tan trágico?

EN MI FINAL ESTÁ MI COMIENZO, O TODO EFECTO TIENE UNA CAUSA
¿Es cierto? Responder a esta cuestión es como demostrar que los fundamentos de la oniromancia, tal como nuestros antepasados los establecieron, todavía no se han acabado de profundizar y explotar. En efecto, para que se produzca el accidente de nuestro ejemplo, habrá tenido que revelarse una concentración y una simultaneidad de circunstancias, parámetros, causas y probabilidades incalculables.
A propósito de probabilidades, debemos saber que en el mundo occidental, cientos de peatones son atropellados cada día y algunos de ellos mueren como consecuencia de sus heridas.
Cada uno de nosotros, pues, tiene una "oportunidad", entre millones, afortunadamente, de ser atropellado en la calzada cada día. Pero, retomando nuestro ejemplo, esto no explica por qué te ha pasado a ti. En cambio, si estudiamos esta situación desde el punto de vista de las coincidencias, en el sentido verdadero de este término (coincidere, compuesto por las raíces latinas cum, "con, conjunto", e incidere, "caer en o encima", significa "caer juntos en un mismo punto"), descubrimos que el mal conductor y tú estábais juntos en un mismo punto en un mismo momento. Cada uno por su lado, por supuesto por razones distintas, os habéis encontrado ahí. Pero aun así, una vez más, esta coincidencia no basta para explicar por qué has sido tú la víctima de este accidente, en el que todo acusa al llamado mal conductor. Sin embargo, si admitimos que todo esto no es fruto del azar, entonces tal vez existan otros parámetros, imperceptibles, impalpables, al menos aparentemente, factores de influencia que actúan, a pesar nuestro, en contra nuestra.
En otros términos, no es inverosímil que los símbolos y arquetipos -que no son representaciones ni figuras estáticas sino que, sobre todo, sin que lo sepamos, son energías en potencia, que no controlamos en estado consciente -interfieren en la realidad física del mundo real. Por eso, puede que algunos elementos, factores, formas de pensamiento, de ideas y de espíritus se atraigan inexorablemente, tanto para lo peor como para lo mejor, según una necesidad que se nos escapa pero que podríamos controlar si tuviéramos más conciencia de nuestras lagunas y de nuestras debilidades, si entendiéramos que el lenguaje de los sueños es tal vez el de la vida.
Así, retomando nuestro ejemplo, es casi seguro que antes de ser efectivamente la víctima de dicho accidente, lo soñaste de una forma u otra, y que lo mismo le sucedió a la persona que perdió el control del vehículo. Por eso, si escuchásemos con mayor atención lo que nos dicen los sueños, podríamos evitar muchos dramas, así como preocupaciones o problemas y, por supuesto, catástrofes. Si lo vemos desde un punto de vista económico, tan querido en nuestras sociedades modernas, cuánto nos ahorraríamos si prestásemos más atención al contenido de nuestros sueños, ya que todos ellos tienen un sentido. Pero incluso sin tener en cuenta este punto de vista, queda claro por qué la oniromancia es, una "ciencia" adivinatoria con gran futuro.


domingo, 23 de marzo de 2014

La cábala: De Moisés a Babilonia


La historia y los orígenes de la cábala, así como sus fundamentos y su discurso han estado, y siguen estando, rodeados de misterios.

No se puede separar la cábala de la historia, la vida, la cultura y las creencias del pueblo hebreo. Sin embargo, si hoy en día conocemos el recorrido histórico del pueblo de Israel y los orígenes históricos tanto de la Biblia como de la cábala, en cambio las circunstancias en las que esta última nació no son muy conocidas.

¿QUÉ ES LA CÁBALA?
Qabbalah, en hebreo, significa esquemáticamente "Tradición" o "Revelación". La mayoría de las veces, se dice que procede de los tiempos de Moisés, el padre del monoteísmo, es decir, del siglo XIII antes de nuestra era. Qabbalah sería, pues, Qibel, La ley oral, que Moisés recibió de la mano de Dios en el Monte Sinaí, al mismo tiempo que la Torah o Ley escrita.
Esta referencia es muy interesante si entendemos que estamos en presencia, por una parte, de una Ley oral,y, por otra, de una Ley escrita. En efecto, en aquellos tiempos remotos, en que la escritura todavía no formaba parte integrante de la cultura y de la vida cotidiana de los hombres, difícilmente se podía plantear su utilización para nombrar lo innombrable: ¡lo Divino!
No debemos olvidar que las primeras escrituras cuneiformes mesopotámicas, y más tarde el primer alfabeto, creado por el gran pueblo de marineros y comerciantes de los fenicios, se emplearon para organizar la vida social, administrativa y, actualmente diríamos, civil y política, para presumir de los méritos de los reyes y contar las hazañas guerreras ejércitos. Por lo tanto, que las reglas de la vida social de carácter religioso y las que figuran en la Torah fueran escritas era muy comprensible en aquella época. Pero también se entiende que lo que revela algo sagrado y Divino, y con mayor motivo, una entidad superior a todas las existentes y a la que Moisés invoca, no pueda fijarse de una vez por todas en un esquema que sería susceptible de convertirle en palpable y accesible, y reducido a un simple nombre.
De entrada, diferenciamos dos corrientes distintas y complementarias: la primera se refiere únicamente a la Ley escrita, corriente que podríamos calificar de religiosa, susceptible de suscitar todo tipo de reflexiones, de debates y profundos estudios de orden moral, filosófico o incluso jurídico; la segunda se inspira en una Ley transmitida exclusivamente de forma oral y se basa al mismo tiempo en una iniciación y una experiencia directa, haciendo así alusión a una perspectiva mucho más mística.
Por supuesto, la cábala corresponde a esta segunda vía. Razón por la cual siempre estuvo rodeada de misterios y, por eso, fue blanco de las interpretaciones más fantasiosas. Algunos dicen, incluso, que pasar por la experiencia de la cábala puede volver loco o poner en peligro al adepto no preparado, mal instruido o que no ha sido iniciado. Realmente, resulta muy difícil traducir los grandes principios transmitidos por la cábala, puesto que utiliza factores y elementos que son accesibles más fácilmente a través del pensamiento puro que mediante conceptos.

LOS ORÍGENES HISTÓRICOS CONOCIDOS DE LA CÁBALA
Al hablar de Moisés, no hacemos más que considerar una probabilidad en relación con los orígenes históricos de la cábala. De hecho, encontramos sus primeras huellas auténticas identificables a partir del año 538 antes de Cristo, en el momento en que Ciro, rey de los persas, avaló a los exiliados de la tribu de Judea para que el pueblo hebreo pudiera volver a Jerusalén. Tal vez recordaremos que entonces, en la actual Tel Aviv, Babilonia, el profeta Ezequiel anunciaba la resurrección de Jerusalén, consultando los oráculos con amuletos de huesos desecados (Ezequiel, 37, 1-14). Lo que nos confirma de paso que algunos de los profetas de la Biblia, como por ejemplo Ezequiel, empleaban con frecuencia la videncia deductiva. Este período, durante el cual el pueblo de Israel recobraba su identidad, coincide con aquel en que, en las regiones de Oriente Medio, cuna de nuestra civilización moderna, se mezclaban los magos babilonios, caldeos, arameos y persas; período también que vio cómo se sustituía la lengua acadia por la lengua aramea, mucho después de que la primera hubiera sustituido la sumeria, lengua original de Mesopotamia. Es muy importante subrayar todos los detalles de este contexto cultural tan cargado, donde las creencias, las adivinaciones y los adivinos múltiples y variados casi siempre se cruzan, a veces incluso confunden, y donde para algunos fue primordial preservar una tradición, a riesgo justamente de perderse en dicho contexto.
Ya se sabe a través de la Biblia y la historia lo que ocurrió con esta mezcla, de este concierto de conocimientos y saberes de aquella época y cuyo símbolo fue la Torre de Babel, es decir, el zigurat de Babilonia. Sin embargo, no se duda que Babilonia fuera entonces un lugar importante de conocimientos y de saber de la humanidad, que tal vez habría podido ser un trampolín de una evolución más rápida para la humanidad, si no se hubieran cometido ya algunos abusos en esos tiempos remotos, puesto que el mismo Pitágoras (filósofo y matemático griego, nacido hacia 570 y muerto hacia 480 antes de Cristo) llegó a consultar a los magos de la gran ciudad e iniciarse en sus escuelas.
También fue durante el dominio aqueménida de los reyes persas cuando se constituyó por primera vez el zodiaco de los 12 signos y aparecieron las primeras huellas de la astrología llamada geneática, es decir, que tiene en cuenta la fecha del nacimiento de un individuo, mientras los redactores judíos de la Biblia escribían Las Crónicas, Los Proverbios, El Libro de Job, los libros proféticos de Zacarías, Ageo y Malaquías, y sobre todo, el espléndido Cantar de los Cantares, texto poético y místico, del cual los cabalistas reivindican su única interpretación posible.


lunes, 17 de marzo de 2014

Los sueños premonitorios


Podemos obtener buen provecho de los mensajes preventivos que contienen nuestros sueños premonitorios. 

Si se aborda la función la función del sueño desde un punto de vista terapéutico, se puede considerar que todo sueño alivia, libera o reconforta.
Así pues, para el alma humana soñar sería una necesidad vital. En este sentido, es importante constatar que, cualquiera que sea el ángulo bajo el que se analice, estudie o interprete un sueño, todos los que se interesen por la función onírica común a todos los seres humanos coinciden en creer que el sueño siempre actúa a modo preventivo. Se trata de una virtud innata, en la que deberíamos inspirarnos en nuestra vida consciente y activa.
Por eso, así como cualquier sueño previene al soñador de un hecho, de un estado o de una situación que le afecta personalmente, antes de que sufra las consecuencias, se puede llegar a la conclusión que un sueño, del tipo que sea, es premonitorio por sistema.
Lo que nos lleva a creer que todos poseemos un don de premonición, que aprovechamos de forma espontánea y natural cuando soñamos, aunque por supuesto sin saberlo. Puesto que casi nunca dominamos nuestros sueños. Dicho de otra manera, muchas veces no podemos decidir antes de dormirnos, únicamente con nuestra voluntad, el contenido del sueño que tendremos.

¿PODEMOS CONTROLAR NUESTROS SUEÑOS?
No puedes controlar los sueños con la perfección que controlas, por ejemplo, con más o menos acierto y reticencias, tus instintos, pulsiones o impulsos. Sin embargo, si en estado consciente tu espíritu se ve impresionado por un sueño que acabas de tener mientras dormías y te parece cargado de sentido, tómate el tiempo necesario para escribir tu sueño tal y como lo recuerdas en aquel momento. En efecto, la memoria del sueño y la de la vida consciente no funcionan del todo con el mismo registro ni con los mismos criterios. La primera es mucho más volátil, fugaz e inasequible que la segunda.
Utiliza la imaginación, la emoción y las impresiones, por lo cual, a veces, es difícil de traducir o comunicar en la realidad.
Sin embargo, si admitimos que todo sueño es premonitorio, en el sentido de que previene de algo importante, es útil realizar este pequeño esfuerzo, tomar un poco de tu tiempo y aplicarte en la tarea de contarte "a ti mismo" por escrito tu sueño. De manera que integrarás  en la realidad esta parte relativamente inasequible de ti mismo, producida en tu sueño. Y, tarde o temprano, sabrás distinguir el mensaje que contiene. Con este fin, fíate siempre de tu primera impresión, en vez de llegar a los análisis demasiado teóricos o realistas que tendrás la tentación de realizar.
Evita asimismo referirte a demasiadas consideraciones o indicaciones exteriores, puesto que tu sueño contiene todas las informaciones necesarias para comprender su significado. En efecto, un sueño de idéntico contenido en dos personas distintas no tendrá necesariamente el mismo significado ambos individuos en cuestión. Todo sueño es profundamente intrínseco y personal, y aunque recurrieras a una tercera persona o a tratados de interpretación de sueños (a no ser que sean rigurosamente científicos, y de éstos hay muy pocos), el único sentido importante es el que tú le des. Este sentido tal vez de entrada no lo encuentres. Pero desde el momento en que hayas escrito tu sueño, podrás releerlo, ir pensando en él y, en un momento u otro, obtendrás su significado profundo.

¿CÓMO PODEMOS CONTROLAR NUESTROS SUEÑOS Y SACAR PARTIDO DE NUESTROS SUEÑOS PREMONITORIOS?
Todos nuestros sueños contienen mensajes de prevención, pero no todos tienen la misma importancia.
Debemos fijarnos, pues, en aquellos que realmente nos impresionan.
Y debemos intentar que no se nos escapen. Retenerlos, captarlos y llevarlos a nuestra memoria consciente. Hecho esto, el día en que seas capaz de comprender el mensaje contenido en tu sueño, también serás capaz de influir sobre tu próximo o próximos sueños. ¿Cómo? Existen dos posibilidades:

. Has comprendido y asimilado perfectamente el sentido de aquel sueño que tanto te impresionó, sacas las conclusiones necesarias y actúas a modo preventivo en tu vida consciente.
No se hace alusión obligatoriamente a hechos o acontecimientos concretos de tu vida, sino que se trata, sobre todo, de movimientos interiores, sentimientos contradictorios, ideas que todos tenemos y actos consecutivos, a veces equivocados que entonces cometemos;
2ª. Has comprendido el sentido de tu sueño, aun a pesar tuyo, sin realmente saberlo o ser consciente de ello, o de forma más intuitiva que práctica. No puedes, pues, obtener todas las conclusiones necesarias ni actuar a título preventivo.
En el primer caso, con total conocimiento de causa, la noche antes de dormir, justo en aquel momento en que estás perfectamente relajado y te dispones a entrar en el sueño, intenta no dormir durante un corto instante, vuelve a pensar en tu sueño, aquel que fue revelador para ti, e imagina que te preguntas al respecto para saber si lo has interpretado bien, si lo has visto bien, si en lo sucesivo actúas acorde con el sentido del mensaje preventivo que te transmitió. Sin duda, entonces, volverás a tener otro sueño, que será la prolongación del primero, tal vez no esta noche, pero sí la noche siguiente, o la otra, puesto que a veces hay que llamar varias veces a la puerta antes de que se abra para iluminarnos. En la segunda opción, procede de igual modo que en la primera. Sin embargo, como no habrás comprendido el sentido real de tu sueño, tendrás otro sueño, que será como una repetición del primero, pero seguramente abordado desde otro punto de vista y te permitirá tal vez deducir el mensaje que contiene para ti.


sábado, 15 de marzo de 2014

Los sueños colectivos


Uno de nuestros puntos comunes es que todos soñamos. Con frecuencia también tenemos los mismos sueños. Pero, para cada uno de nosotros, tienen un significado distinto.

Según ciertas creencias ancestrales de connotación mágica y, por supuesto, de carácter sagrado, en la naturaleza existen grandes fuerzas que rigen la vida sobre la Tierra. A menudo se representaron con un aspecto aterrador, para subrayar de tal modo su fuerza y sus poderes. A veces fueron incluso deificadas. El chamán, elegido entre los hombres debido a un don particular, que le raptaba en éxtasis o le transportaba hacia otro campo de visión del mundo y de la realidad, revelaba en efecto disposiciones singulares para comunicarse con ellas. Así, podía adquirir el conocimiento de estas fuerzas irreales, invisibles e impalpables, pero cuyas manifestaciones eran, sin embargo, muy reales y físicas, puesto que incluso podían, en algunas circunstancias, utilizar todos los elementos, o explotar todas las formas de vida para aparecer, imponerse e intervenir en la vida de los hombres, experimentarlas o aliviarlas, según el caso. Actualmente, cuando ya hemos investigado la materia y conocemos la existencia de los átomos y las células, sonreímos al pensar en nuestros ingenuos antepasados, que creían firmemente que el fuego y el viento poseían un poder tan grande que podían dominar al hombre y la Tierra. Sin embargo, cada vez que los elementos se desencadenan en alguna parte de nuestro planeta, devastándolo todo a su paso, no podemos evitar un escalofrío de congoja. ¿Se trata del desagradable recuerdo de los espantos y los horrores que antaño conocimos, en que los hombres y las mujeres estaban bajo el yugo de la tiranía de la tierra, del agua, del fuego y del viento, los 4 elementos que presiden la vida sobre la Tierra? ¿Se trata pues, de un miedo ancestral, oscuro, pero profundamente escondido, incluso arraigado, que se hace eco de otro miedo, que todos tenemos en común, y al que nadie puede escapar, por más lúcido, realista, inteligente y sensato que uno sea: el miedo a la muerte?

LA MEMORIA COLECTIVA O LA TERCERA VÍA DE LA CONCIENCIA
De tal manera, debe existir una memoria colectiva, una especie de mar inmenso de pensamientos, de visiones, de experiencias vividas, de actos realizados por nuestros antepasados desde hace lustros, desde que los hombres y las mujeres se distinguieron de las otras especies que viven sobre la Tierra, por no se sabe muy bien qué misterio, proceso o prodigio.
De ser así, se debe poder demostrar su existencia. En efecto, parece lógico, pero no es tan simple. 
Habrás observado, como todo el mundo, que un sueño muchas veces es incoherente, fantasioso, irracional e inverosímil. En otros términos, lo que a veces nos sucede al "vivir un sueño", como suele decirse, nos parece imposible de vivir despiertos, en la vida real. Esa inverosimilitud sólo la admitiremos en el cine; como apuntaba Alfred Hitchcock  cuando se le reprochaba que proponía a los espectadores escenas inverosímiles: "el cine no sólo debe realizar verosimilitudes", le gustaba decir.
Asimismo, al vivir una experiencia extraordinaria, o que nos pone en tal estado de exaltación o emoción, que tenemos la sensación de sentirnos aliviados del peso de las realidades materiales y de las vicisitudes de la vida cotidiana, entonces decimos que hemos estado "viviendo un sueño". Estos dos ejemplos demuestran que todos estamos convencidos que el sueño procede de otro mundo, tal vez de otra realidad, pero que no tiene nada de real en el sentido en que lo entendemos normalmente.
Siguiendo, pues, con este razonamiento, se puede afirmar que existe una escritura del mundo real y un lenguaje inherente al universo onírico. Este último utiliza los símbolos y juega con la realidad. A veces, tenemos la sensación de que no tienen ningún sentido, de que son totalmente absurdos. Sin embargo, cada vez que se dirige a nosotros, nos transmite un mensaje y nos muestra o nos enseña algo. Entonces, ¿por qué, hoy en día, ya no comprendemos su lenguaje? ¿Por qué cualquier niño que acaba de nacer, aprende a nadar y caminar, y su cerebro de entrada parece estar bien estructurado para aprender a hablar y a escribir, de forma espontánea o instintiva, y en cambio no comprende del mismo modo el lenguaje de los sueños? Para responder a esta pregunta, nos podemos situar en un punto de vista religioso, o bien en un punto de vista psicológico: el primero se resume en función de pecado y falta original; el segundo, desde el punto de vista de culpabilidad e inhibiciones.
Sin embargo, existe una tercera vía, más generosa, pero tal vez también más peligrosa en cierta manera. Se trata de la que nos conduce por los caóticos y vertiginosos vericuetos de esta gran memoria común, simbolizada en las civilizaciones antiguas por las aguas matriciales y originales, el caos universal, de donde habría resurgido toda materia y toda vida vegetativa, y luego inteligente.

TODOS LOS SUEÑOS SON COLECTIVOS E INDIVIDUALES
Si estamos dispuestos a aceptar la existencia de esta tercera vía, entonces debemos dar muestras de gran humildad. En efecto, ésta implica que existe un plano de conciencia en el que todos estamos al mismo nivel, absolutamente iguales y tal vez incluso indiferenciados unos de otros, compartiendo los mismos pensamientos, hablando el lenguaje y teniendo el mismo gran sueño. ¿No es éste el símbolo que se desprende de la leyenda bíblica de la Torre de Babel?
Cuenta esta leyenda, que antaño los hombres y las mujeres hablaban todos la misma lengua. Y más tarde, como siempre, se cometió una falta y ya no se entendieron más entre sí y, desde entonces, los hombres y las mujeres deben hacer grandes esfuerzos para comprenderse. Sin embargo, en nuestros sueños, todos utilizamos el mismo lenguaje, y tal vez, a pesar de todo, nos comuniquemos gracias a él.
En todo caso, nuestros sueños a menudo se refieren a una realidad que es la misma para todos, al menos en apariencia. Luego se modela, se deforma o se transforma, de manera que tiene un único sentido para nosotros. De modo que todos los sueños toman una interpretación y una visión colectiva del mundo y de la realidad, para transmitirnos mensajes personales, íntimos o individuales.


jueves, 13 de marzo de 2014

Los sueños individuales recurrentes


Tener con frecuencia el mismo sueño es tener un sueño recurrente. ¿Por qué tenemos este tipo de sueños y qué significan?

Hoy día sabemos que el sueño es una función vital. Experimentos relativamente recientes demuestran que si a una persona se le impide alcanzar la fase del sueño, llamada sueño paradójico, y que, según los neurofisiólogos corresponde al estado psicológico propicio a la aparición de sueños, se da una pérdida de las funciones vitales y psíquicas de la persona en cuestión, a medida que pasan los días. Todos necesitamos soñar. Pero el hecho de saber que el sueño es una función vital no explica las causas del sueño. También sabemos que los animales sueñan. Por eso, si los psicoanalistas abordan el estudio de los sueños desde el punto de vista de las neurosis o psicosis que sufre un ser humano, no vemos cómo se podría aplicar este método a los animales que, evidentemente, son incapaces de confiarnos sus sueños. En el hombre es totalmente distinto. El hombre es capaz de poder acordarse de algunos de sus sueños y de comunicarlos a los demás. Como hemos visto, la oniromancia es una forma de interpretación de los sueños muy antigua, que seguramente los hombres practicaban mucho antes de redactar los formularios de sueños a los que se referían los adivinos y onirománticos de las civilizaciones antiguas, en Mesopotamia, en Egipto y especialmente en China, así como en la India, en Persia, en Japón, en Arabia y en Europa, es decir, por todo el mundo. 

¿QUÉ ES UN SUEÑO RECURRENTE?
Según el psicoanálisis es un sueño obsesivo. Por ejemplo, verse a uno mismo hacer los mismos gestos o encontrarse siempre en la misma situación, en una serie de sueños durante varias semanas, meses o incluso años, a intervalos, resulta un sueño recurrente. Al respecto, Carl Gustav Jung explicaba la siguiente anécdota: una de sus más asiduas pacientes le explicaba uno de sus sueños más frecuentes. Le contaba que estaba paseando por París, a orillas del Sena. Y allí, sin ninguna razón aparente, sabía que iba a morir. Entonces, se despertaba de forma brutal y muy angustiada. Durante las sesiones que el psicoanalista tuvo con ella más de diez años, Carl Gustav Jung desaconsejó enérgicamente a su paciente que visitara París, ciudad con la que soñaba desde hacía mucho tiempo y también de forma obsesiva. Algunos años más tarde, cuando su paciente parecía haber terminado con su análisis y Carl Gustav Jung no tenía más noticias de ella, supo accidentalmente que al fin se había decidido a emprender este viaje a París y que, efectivamente, había muerto mientras paseaba a orillas del Sena al caer la rama de un árbol encima de su cabeza y romperle el cráneo.

LA DOBLE INTERPRETACIÓN DE UN SUEÑO RECURRENTE
Si nos aventuramos a querer dar una interpretación del sueño de la paciente del gran psicoanalista, tendemos a pensar que esta mujer mezclaba la idea que tenía de su propia muerte y la de un viaje idílico, un lugar que ella aspiraba a conocer. Pero entonces, desde un punto de vista psicoanalítico, es posible que para ella este sueño fuera una manera de compensar la angustia de su propia muerte, una especie de exorcismo. De lo cual es fácil deducir que estaba angustiada por la muerte de forma obsesiva y, por consiguiente, que tenía un temperamento mórbido.
En tal caso, no hay ningún motivo para creer que nos encontramos ante un sueño premonitorio, es decir, un sueño que pone en escena una situación que se producirá en la realidad, en un futuro próximo o lejano, en la vida del soñador.
Ahora, si lo vemos desde el punto de vista referido a la tradición de la oniromancia, se plantea la posibilidad de que este sueño sí sea premonitorio, que revele un acontecimiento probable, pudiéndose producir efectivamente en la vida futura de esa persona. Por eso, además de ayudar a esta mujer a comprender la causa profunda de sus angustias mórbidas, reveladas por este sueño recurrente, se considera importante, además de interesante, descubrir su aspecto premonitorio.
Es lo que hizo el psicoanalista Carl Gustav Jung, el cual había percibido en el sueño de su paciente un mensaje, una información, una revelación que se refería a las reglas utilizadas por los expertos onirománticos.

¿CÓMO DEBES INTERPRETAR TUS SUEÑOS RECURRENTES?
El sueño y la realidad tal vez estén más próximos de lo que se cree. Al menos es lo que pensaban nuestros antepasados, que se sometían a rituales rigurosos y tomaban infinitas precauciones antes de atribuir una interpretación de su sueño.
Por lo tanto, si tienes un sueño recurrente, no confíes su contenido a cualquiera. "El sueño vale lo que vale su interpretación -subraya Toufi Fahd, investigador del CNRS (Centre Nationale de Recherche Scientifique/ Centro Nacional de Investigación Científica de Francia)-. Sólo debe contarse a un conocedor, un consejero y jamás a un ignorante o a un enemigo puesto que, entonces, pierde todo su valor. El intérprete de sueños debe poseer buenas cualidades: la religión, la memoria, la indulgencia, una buena moralidad, la piedad, la clemencia, la discreción, el silencio ante lo que ignora; debe evitar la palabrería y la jactancia, y no divulgar jamás lo que se le confía."


lunes, 10 de marzo de 2014

Oniromancia y psicoanálisis


Tanto si se consideran mensajes enviados por los dioses como sis on comunicaciones del inconsciente, los sueños tienen un sentido.
¿Podemos realmente hacer un paralelismo entre esta ciencia del pasado tan discutida que es la oniromancia, pero que todavía ejerce una gran fascinación sobre nuestras conciencias, y la reciente ciencia del psicoanálisis, también muy controvertida, aunque parezca muy integrada en nuestras costumbres?
Sin duda alguna, los psicoanalistas puros y duros tienden a rechazar en bloque los 5.000 años de estudios e interpretaciones escritas de los sueños que han precedido a los primeros trabajos del psicoanálisis. Pero en este ámbito, como en tantos otros, ¿no es reprochable, incluso absurdo y muy presuntuoso, que con el pretexto de haber alcanzado un nivel de inteligencia y de lucidez mental muy elevado -al menos comparado con el que supuestamente tenían nuestros antepasados- creamos que nuestra interpretación actual de la realidad es la única aceptable, razonable y sensata? De manera que, ¿el análisis de los sueños, tal como lo enfocan los analistas, debe inducirles a rechazar, simple y llanamente, todas las interpretaciones de sueños de los onirománticos de antaño? Este estudio de las interpretaciones de los sueños, llamado oniromancia, y que se inspira tanto en el conocimiento del lenguaje de los mitos y símbolos como en la adivinación inspirada o deductiva, ¿nos ha librado todos sus secretos? ¿Le hemos sacado todo el jugo? ¿Realmente sabemos lo que nuestros antepasados "veían" en sus sueños y lo que deducían en términos vitales? El psicoanálisis, esta nueva forma de estudio de los sueños que recurre a los mitos y a los símbolos, ¿puede acabar barriendo definitivamente, a largo plazo, a la oniromancia? Tal vez, podemos imaginar que ambas son complementarias, que cada una se sitúa en un distinto nivel de conciencia y que, juntas, contribuyen a darnos una visión global y profunda de la realidad perceptible por nuestros sentidos, pero también imperceptibles por los mismos, realidad ilusoria de los sueños, aunque a veces nos parece más real que la realidad, simplemente porque la vivimos o la aprehendemos con más intensidad.
A fuerza de oponer nuestra concepción de la vida y del universo a la de nuestros antepasados, ¿no nos estamos oponiendo a nosotros mismos, yendo contra corriente respecto a la vida o retrocediendo?

LA ONIROMANCIA O LA INTERPRETACIÓN DE LOS SUEÑOS
En las sociedades primitivas y las civilizaciones antiguas, parece que el sueño se consideró una especie de capacidad, al mismo tiempo natural y sobrenatural, que ofrecía a los hombres la posibilidad de comunicarse con el más allá, con los demonios o con los dioses en función de la naturaleza de sus sueños. En otros términos, las visiones, apariciones e iluminaciones pertenecen al campo de los sueños que, según los antiguos, era el instrumento que les permitía comunicarse con lo divino. Sin embargo, estas comunicaciones o mensajes transmitidos por los dioses a los hombres en sus sueños, siempre son una especie de previsiones.
Por eso, el sueño posee, evidentemente, un carácter mágico pero, sobre todo, sagrado. El hecho de encontrarlo y revelar su interpretación es de capital importancia y debe tratarse con precaución. Ésta es la misión del oniromante, el intérprete de los sueños, que puede ser un chamán, un sacerdote, un hechicero o un adivino, según las épocas y las culturas, pero que siempre se trata de un ser que se somete a unas reglas y leyes estrictas, rigurosos rituales y que se remite a formularios de interpretación de los sueños. Al haber sido iniciado en la interpretación de los sueños, gracias a unos dones o talentos innatos que poseía para ejercer este tipo de función, desempeñaba el papel de iluminador de conciencias, de clarividente. De manera que en las sociedades primitivas, así como en las civilizaciones antiguas más evolucionadas, no sería falso decir que la oniromancia era un arte que se ejercía de forma científica.

EL PSICOANÁLISIS O EL ANÁLISIS DE LOS SUEÑOS
Así como la oniromancia es un arte adivinatoria entre tantas otras, que permite descifrar los mensajes transmitidos en los sueños gracias al lenguaje de los mitos, los símbolos y los presagios, el análisis de los sueños no es el único instrumento del psicoanalista para la investigación del alma humana. Sin embargo, éste es el que nos interesa en este momento, tal como lo practican y lo aprovechan los psicoanalistas.
Según Sigmund Freud, los sueños son los efectos compensatorios y los fantasmas producidos por la libido, considerada un conjunto de energías instintivas y de fuerzas pulsionales incontroladas, que todos ocultamos y que forman la esencia misma de nuestra personalidad.
Por lo tanto, invitando al soñador a proceder por asociaciones a partir de un sueño que haya tenido, y que parezca haberle impresionado lo suficiente para que haga alusión al mismo en el curso de un análisis, es decir, durante una sesión de psicoanálisis -puesto que el psicoanalista ya no es un sacerdote o un adivino, sino un médico, función que asumían casi siempre los sacerdotes y adivinos en la Antigüedad-, el terapeuta incita al soñador a que él mismo encuentre el sentido oculto, profundo e íntimo de su sueño.
Sin embargo, es en el contexto de una terapia donde el psicoanalista trabaja los mensajes contenidos en los sueños, a los que considera síntomas de una enfermedad mental latente, que perturba el comportamiento del soñador o le encadena a malos instintos de comportamiento, que seguramente perjudican su bienestar.
¿En qué se diferencian el papel del oniromante y el del psicoanalista? ¿No pretenden ambos, por poco que tengan una vocación sincera, la preocupación por el bienestar del prójimo, del despertar de su conciencia y del conocimiento que puede tener de sí mismo?.


viernes, 7 de marzo de 2014

La oniromancia en China

El Cielo, los dioses, los antepasados y los fantasmas poblaban los sueños de los chinos de la Antigüedad y de la Edad Media.

En esta antigua y lejana civilización que tanto hizo soñar, e incluso imaginar, como ocurrió en al antiguo Egipto, aunque también y principalmente en la Europa de los reinos de la Edad Media, la interpretación de los sueños ocupó un lugar preponderante. Por más lejos que nos remontemos en el tiempo, observamos que la literatura clásica china, de gran riqueza, está llena de relatos y testimonios, así como de métodos, teorías y consejos prácticos relativos a la interpretación de los sueños.
De ahí que podamos realizar una afirmación que no sorprenderá a nadie: desde la más alta Antigüedad, en todas las latitudes, no solamente los hombres tenían muchos sueños, sino que además muy pronto vieron en sus sueños mensajes enviados por sus dioses -éste era el caso de Mesopotamia y de Egipto-, o enviados por el Cielo, por sus antepasados y algunas veces por los fantasmas, seres sobrenaturales y espíritus errantes, tenían un papel importante en la vida de los chinos de la Antigüedad y de la Edad Media. La interpretación de los sueños supuso, pues, un serio e importante tema de preocupación para los hombres desde la noche de los tiempos.

LOS SUEÑOS ENVIADOS POR EL CIELO, LOS DIOSES, LOS ANTEPASADOS O LOS FANTASMAS
En China, los oniromantes o intérpretes de sueños de la Antigüedad se dividían en 4 categorías. De manera que, en función de la categoría que se les atribuía, el sentido y la interpretación de los sueños eran distintos. 

Los sueños enviados por el Cielo
Éstos, claro está, tenían un carácter sagrado y representaban mensajes esenciales y providenciales, y solamente podían recibirlos unos seres privilegiados o excepcionales, una especie de elegidos o escogidos del Cielo. Estos sueños, además, podían producirse en estado de vigilia y manifestarse en forma de apariciones o visiones. Sin embargo, únicamente el adivino estaba capacitado para interpretarlos, para ver en ellos mensajes enviados por el Cielo, para decir si eran propicios o nefastos y qué conclusión o previsión se podía sacar o deducir de ellos. Por supuesto, tales sueños eran muy excepcionales y, casi siempre, el mensaje o mensajes que contenían afectaban a la comunidad o al país.

Los sueños enviados por los dioses
Se podría pensar que tienen el mismo origen, significado y alcance que los precedentes. En realidad, para los chinos, los dioses eran enviados del Cielo, una especie de mensajeros y soldados celestiales, que tanto podían proteger a los humanos como desafiarlos o probarlos, según el caso, y también según sus méritos. Eran espíritus del bien y del mal, fuerzas de la naturaleza que no dejan de recordarnos a la bíblica cohorte de los ángeles. Estos dioses no siempre tomaban forma humana. Podían aparecer en sueños bajo el aspecto de demonios aterradores, dragones u otros animales fantasmagóricos y míticos, tan abundantes en la cultura china.
Por ello, este tipo de sueño solía manifestarse a un gran soldado antes de la batalla, por ejemplo, o a un hombre antes de cumplir una misión importante, una labor especial o una obra excepcional. El adivino encargado de interpretar este tipo de sueños debía, pues, prevenir al soñador de los peligros que corría o de las protecciones providenciales de que eventualmente podía disfrutar

Los sueños enviados por los antepasados
Tenían un sentido muy especial. En efecto, en China los antepasados o ancestros desempeñaban un papel prácticamente divino. Debemos entender que la mentalidad china difiere mucho de la nuestra en que, según aquella, el mundo sobrenatural e irracional no están totalmente separados, como tendemos a pensar en Occidente. Para los chinos, ambos mundos se penetran mutuamente. Están en relación permanente. Podemos salir de uno y entrar en el otro en cualquier momento, tanto si se trata de un ser vivo como de un ser muerto. Por ello, no es raro encontrar en la literatura china relatos en los que el héroe pasa del mundo de los vivos al de los muertos tan fácilmente como se pasa el umbral de una casa o la frontera de un país. Por tanto, los chinos tenían un profundo respeto por sus antepasados, a quienes creían siempre omnipresentes. Y no se sorprendían de cruzarse con ellos en medio de la calle o incluso de recibirles en su casa, como demuestran algunos relatos antiguos. Para un chino, no era del todo sorprendente encontrarse a uno de sus antepasados en un sueño y oír cómo le revelaba un mensaje. Más bien lo que le sorprendía, e incluso le inquietaba, era que ninguno de sus ancestros se le dirigiera o viniera a visitarle en sueños. En efecto, podía llegar a la conclusión de que sus ancestros le habían abandonado o rechazado, que había cometido una falta irremediable. En cambio, los que soñaban a menudo con sus antepasados se sentían protegidos y seguían al pie de la letra los consejos que les prodigaban durante su vida nocturna.
Algunos textos antiguos hacen alusión al hecho de que, en el momento en que los chinos de cierta edad dejaban de soñar con sus antepasados, deducían que pronto se reunirían con ellos. Una vez más, la interpretación del adivino era muy útil, y podía confirmar o invalidar el sentido de un sueño refiriéndose a factores astrológicos o a diversas artes adivinatorias.

Los sueños enviados por los fantasmas
Casi siempre eran aterradores, incluso aunque no tuvieran necesariamente nada que ver ni afectaran directamente al soñador. En este caso, podía comprobarse peligrosamente, puesto que estos fantasmas, que surgían de los sueños, eran espectros que habían sido víctimas, en vida, de una injusticia o un crimen, y reclamaban venganza atormentando al soñador, o bien resultaban ser almas errantes y mal intencionadas mandadas por brujos o brujas -ya que en China también había-, y llegados para perjudicar al soñador. El adivino, además de interpretar el sueño, desempeñaba la función de exorcista para acabar con los fantasmas.


sábado, 1 de marzo de 2014

La oniromancia en Egipto


Tal vez es en el antiguo Egipto donde encontramos los precedentes del estudio de los sueños, empleado para fines terapéuticos.

Para los egipcios, soñar era un despertar y el sueño el camino que conduce al despertar de la conciencia. En efecto, el bilítero que designa el sueño en los jerogíficos deriva directamente del verbo que significa "velar" y "despertarse". Dicho de otra forma, según los egipcios de la Antigüedad, el soñador es el que vela y se despierta, un vigía, un buscador, un aventurero del alma y de la conciencia. Para ellos, no hay ninguna duda del carácter mágico y premonitorio del sueño, puesto que en su sueño, el durmiente entra en una realidad distinta, dentro de la cual se le puede revelar el futuro.
Esta visión que se le ofrece de su futuro es considerada un don de los dioses. En efecto, viendo su futuro en sueños, y recordándolo con claridad una vez fuera de su sueño, el soñador es capaz de prevenir los acontecimientos malos, las dificultades y los obstáculos que le esperan, que no duda que sean ineluctables, y conjurar de este modo las consecuencias nefastas o desastrosas. La fuerza mágica del sueño, don cedido por los dioses a los hombres, permite, pues, prever las circunstancias futuras de la vida y anticipar los acontecimientos venideros. Se  trata de una actitud totalmente inteligente y terapéutica, puesto que consiste en prevenir el mal antes que en curarlo.

NEITH Y BES, LOS GUARDIANES DEL SUEÑO
Pero el sueño es un lugar peligroso. Es el reino de la sombra, de los muertos, de los malos espíritus, de los espectros con malas intenciones. Según los egipcios, pues, para acceder al reino del sueño premonitorio, don de los dioses otorgado a los hombres, hay que tomar algunas precauciones. Por tanto, dos divinidades protectoras acompañan al soñador.
La primera es Neith, llamada "la que es" o "la Terrible", diosa guerrera cuyos atributos eran el arco y las flechas. Posteriormente, sería asociada a Atenea, en Grecia, y, al igual que ésta, se suponía que debía enseñar el arte de tejer a los hombres. Se trataba también, por tanto, de una divinidad del destino.
A veces se la esculpía en la madera de la cabecera de la cama del durmiente, representándola con su arco tensado, listo para lanzar una flecha sobre el demonio de la noche.
La segunda es Bes, que más que una divinidad era un espíritu común, con aspecto de enano barbudo haciendo muecas con el rostro. En su caso, figuraba entre los objetos de aseo, situados cerca de la cama del durmiente mientras dormía, pero a veces también se esculpía en los pies de la cama. Su atributo era un tamborcillo, que tocaba para ahuyentar los demonios de la noche.
Protegido por esta divinidad y este buen espíritu, el durmiente, aunque no se aseguraba un sueño tranquilo, al menos se consolaba antes de dormirse. Por si esto no bastaba, todavía podía recitar una oración a su despertar para eliminar los trastornos de su sueño, alejarle de los pensamientos nefastos, consecuencia de las pesadillas, o sacar provecho de los mensajes transmitidos por su sueño: "Ven a mí, ven a mí, Isis, madre mía. Sabes, he tenido visiones lejos de ti en tu ciudad.
-Heme aquí, Horus hijo mío: confiesa lo que has visto para que desaparezcan estas amenazas que pueblan tus sueños y que el fuego ataque a los que te asusten. Sabes, he venido para verte y eliminar tus males y extirpar todo lo que es pernicioso."
Como último recurso, el durmiente invoca a Isis la Hechicera, la gran protectora de Egipto y de los egipcios.

LA CASA DE VIDA
El sueño en Egipto era el viaje nocturno del alma al reino de los dioses. De esta estancia regular, el hombre podía aprender algo provechoso para su vida actual y futura. Se sabe cómo tenía que actuar para protegerse de las fuerzas del mal que pueblan sus pesadillas, ¿pero cómo podía interpretar sus sueños? Debía consultar a un intérprete de sueños o a un especialista en oniromancia, es decir, a un sacerdote-escriba que oficie en la Casa de Vida.
Se trataba de un lugar situado en las proximidades de las ciudades de Egipto, comparable a una especie de monasterio o instituto religioso, así como a un sanatorio o una casa de reposo, donde los sacerdotes copiaban y conservaban los manuscritos rituales y sagrados del antiguo Egipto, estudiaban y practicaban todo tipo de ciencias que estaban reservadas exclusivamente a los iniciados: astronomía y astrología, medicina, hemerología, adivinación y, por supuesto, teología. De manera que la Casa de la Vida de Dendera era célebre por las curaciones casi milagrosas que hacían los sacerdotes-escribas, médicos y hechiceros, así como por sus trabajos astrológicos de gran precisión. La Casa de Vida de Canope, la actual ciudad de Abukir, una localidad del actual Egipto situada al noreste de Alejandría, hacía las veces de centro de curación, donde los egipcios enfermos, depresivos o cansados iban a descansar, regenerarse o curarse, según el caso. Finalmente, la Casa de la Vida de Menfis tenía fama por sus curas de sueño y las revelaciones que los sacerdotes-escribas eran capaces de ofrecer a los soñadores, interpretando sus sueños.
Era, pues, un sacerdote-escriba, convertido en maestro de la interpretación de sueños, quien desvelaba al soñador el sentido de los mensajes contenidos en sus sueños, tanto utilizando su saber hacer, experiencia y su imaginación, como apoyándose en los formularios de sueños que, al igual que en Babilonia, existían en Egipto.
Sin embargo, parece que los egipcios llegaron aún más lejos en la ciencia adivinatoria de la oniromancia. Puesto que en la Casa de Vida de Menfis, por ejemplo, se utilizaba una técnica de sueños provocados: se ponía al soñador en unas condiciones determinadas, se le hacía ayunar, se le invitaba a cortar con el mundo exterior aislándole en una especie de celda de paredes blancas, en la que podía escribir o dibujar sus sueños, que luego el especialista interpretaba.
Es probable que este tipo de investigación y estudio de los sueños utilizado en Egipto fuese una forma de psicoanálisis anticipada, que se practicaba hace al menos más de 3.000 años.