martes, 30 de junio de 2015

La Magia: Filtros de amor y afrodisíacos


Hechizos, encantamientos, estimulantes del deseo y las pasiones, los filtros de amor y los afrodisíacos eran muy apreciados por nuestros antepasados, que creían en sus virtudes.

La Tierra es un jardín. En ese jardín hay un árbol mágico que, desde las  raíces hasta las nervaduras de sus hojas, ofrece frutos sutiles y raros, y cuya ingestión produce efectos secundarios que pueden despertar o excitar los sentidos del hombre y de la mujer.
Al principio, todo el mundo podía probar y saborear las frutas de este árbol sin temor al pecado, a la falta, al arrepentimiento, de donde procede el sentimiento de culpa tan propio de la cultura judeocristiana. Pero este sentimiento, que era un principio religioso o una reflexión metafísica, se transformó en un complejo perverso. El hombre está hecho de tal modo que, si no sacraliza o ritualiza sus actos, tales actos y su vida misma carecen de sentido alguno ante sus propios ojos.

EL AMOR CARNAL Y EL AMOR ESPIRITUAL
Por razones más políticas, sociales y económicas que espirituales, se explotó durante largo tiempo la noción del pecado, con el fin de regular las relaciones carnales entre hombres y mujeres. Pero lamás bella, la más noble, la más eficaz, de todas las normas imaginadas para retener a hombres y mujeres en un cuadro social de límites bien definidos fue sin lugar a dudas la del amor. Pues el amor es una vía del espíritu que sublima y trasciende los movimientos irreprimibles e irresistibles del cuerpo: los impulsos, los deseos ciegos que pueden dar la impresión de que alguien está sometido a una fuerza súbita, mágica, que no controla. Si esta fuerza proviene de la Tierra es obviamente peligrosa, puesto que la Tierra recupera todo lo que da. Pero si proviene  del espíritu o del corazón, entonces es un encantamiento, una gracia de los dioses. Pues si el deseo es más fuerteque uno mismo, el amor puede serlo aún más. El principio masculino -simbolizado por los mitos de Urano, el Cielo y Ares-Marte, el dios de la guerra- se opone al principio femenino -simbolizado por Gea, la Tierra, y Afrodita-Venus, la diosa del amor.
Pero en lo absoluto, cuando estos dos principios se juntan, cuando se fusionan, cuando se funden en uno, no son Cielo-Tierra  (Urano-Gea) ni Marte-Venus (Ares-Afrodita), sino "hermafroditas" (Hermes-Afrodita), es decir , Hermes-Mercurio (el espíritu, la inteligencia) junto con Afrodita-Venus (la emoción, el sentimiento). He aquí la razón por la cual el atraerse de un cuerpo por otro se transforma en la atracción del espíritu por el sentimiento o la emoción. De este modo, amor, emoción y movimiento tienen una etimología y un sentido original comunes. El amor es la atracción que los elementos del cielo y de la Tierra ejercen los unos sobre los otros, que rige el universo. El amor es un encantamiento, un misterio digno de los dioses, y todo lo que puede conducirnos a él es, a la fuerza, benéfico, y merece ser vivido más que nada.